lunes, 23 de agosto de 2010

Boda sangrienta

Esta es la boda más inusual que se haya podido ver en nuestro país: la boda de los dos personajes más odiados en nuestra historia. Pero quien mejor que el Ministro de Justicia, Víctor García Toma, para reconsiderar su decisión de hace un año. “¿Por qué hacerle esto a estos pobre viejitos?", habrá pensado el ministro para dar la autorización. Con una sonrisa de oreja a oreja por la noticia, Elena de inmediato se maquilló y peino para irse de Santa Mónica a la Base Naval del Callao. Mientras tanto Abimael Guzmán buscó su mejor traje para la ocasión, mientras su compañero de celda, Vladimiro Montesinos, le deseaba mucha suerte a la futura pareja.


Todos llegaron al recinto muy emocionados, entre familiares cercanos y algunas autoridades, todo era un ambiente de algarabía para la boda de los dos condenados a cadena perpetua por terrorismo. Se vieron y de repente todo el amor se sentía en el ambiente solo para que la feliz pareja se diera el sí tan esperado por tanto tiempo. Eran las 9 de la mañana y tan solo duro 15 minutos, pero mientras las campanas sonaban todo era felicidad para la pareja Guzmán – Iparraguirre, así lo comento el Jefe del INPE a los medios curiosos que rondaban por ahí.

La decisión final de Lori Berenson

¿Dónde está Lori Berenson? Sólo ella lo sabía durante la tarde cuando se encontraba haciendo unos trámites consulares en la embajada de los Estados Unidos y eso de pueda dar fe James Fennell, vocero de prensa de la embajada, que de inmediato desmintió que la aún acusado por terrorismo se haya querido asilar en dicho recinto. Mientras ella se encontraba de lo más feliz conversando con sus paisanos, no sabía en que su domicilio estaba siendo buscada por los efectivos del Poder Judicial hasta que recibió la llamada de su abogado y esposo, Aníbal Apari, a eso del medio día que al parecer le dijo: “Lori te están buscando para que regreses al Penal, mejor huye”. Ella aturdida y sin poder salir de su asombro por las circunstancias no sabía qué hacer a pesar de que sabía que decisión que había tomado el Poder Judicial ya era inminente, se mordía las uñas casi hasta los huesos y se tomaba el pelo constantemente, pero después de sentarse un rato lo reflexiono mejor y habrá pensado “ni hablar yo no regreso al Penal por un error de los assholes del Poder Judicial”.


Bueno también que Lori creía que había salido con las suyas luego que Jéssica León Yarango, jueza del Primer Juzgado Supraprovincial, le otorgara la libertad condicional (metiendo la pata estrepitosamente), a pesar de que no había cumplido las tres cuartas partes de su condena, que en su caso sería de 15 años, ya que ella fue condenada a 20 años de prisión por la colaboración en atentados terroristas en la década de los 80. Mientras Lori estaba muy feliz y vivia sonriendo con su hijita por unos meses, Luis Marill del Águila, Viceministro de Justicia, decidió arreglar la metida de pata de la ya separada y ex jueza Jéssica León y dejó nula la libertad condicional que se le había otorgado. La velocidad con la que actuaron las autoridades peruanas dejo impresionado a todos hasta la misma familia de Lori Berenson que a la hora que se aprobó el fallo judicial ya se encontraba en su domicilio de Miraflores, es más su esposo que había estado en ropa interior y tuvo que cambiarse inmediato al ver la cara de pocos amigos de los policías.

De vuelta a la embajada de Estados Unidos, la incertidumbre albergaba todos los pensamientos de Lori mientras la policía nacional llegaba a donde se encontraba. “¿Escapar o entregarme? Ese es el dilema” resumiendo todo su drama a una dicotomía casi shakespierana. Pero toda su duda se resolvió cuando vio la foto de su pequeña hija y se puso a pensar sobre su futuro, en ese momento decidió entregarse sin ofrecer mayor resistencia y por fin cumplir con la sentencia que aún no había cumplido. De algún modo quería limpiar su imagen para el futuro, para que no la recuerden como una terrorista revoltosa que se negó a colaborar y que más bien opto por hacer lo correcto y para que su hija no se avergüence de ella. Es por esto que a casi a las 4 de las tarde, Lori no ofreció mayor problema para ser intervenida por lo policías e incluso los espero con una sonrisa y les dijo, “Por favor, déjenme ver a mi hija e iré tranquila”

La vida un innovador del cine: Armando Robles Godoy

El trabajo propiamente cinematográfico del veterano Armando Robles Godoy está integrado en sí, por seis largometrajes y más de una veintena de cortos, los cuales, en su mayoría, fueron realizados durante el régimen militar de Velasco, quien promulgó la famosa “Ley de Cine”. Su primer trabajo a mediados de los años ’60 “Ganarás el pan” mostró un tipo de cine vanguardista jamás antes visto dentro de nuestra cinematografía peruana que marcaría la orientación que le daría a sus películas.


Hasta ese momento, el interés por hacer del cine una forma de expresión personal, con una vocación autoral dada por sentado hasta en el más mínimo detalle, había sido dejada de lado por los empeños de crear industria, tomando como modelos los casos de México o Argentina.

A continuación, daremos un breve repaso por sus largometrajes, exceptuando su ópera prima, la cual es difícil de encontrar en la actualidad.

En la selva no hay estrellas (1967): Dentro de esta historia que trata sobre el recorrido, tanto mental como físico, que realiza un hombre (interpretado por el argentino Ignacio Quiroz) por encontrar su anhelado botín, el cual se encuentra perdido por los rincones de la selva peruana; ya se deja ver el interés de Robles por dar cuenta de su particular percepción de la realidad de su país y devenida en una sucesión de imágenes que evocan el orden perdido del mundo, que se restablece en la moraleja final.

La muralla verde (1970): Esta es una de las películas más interesantes que se han hecho en Perú. A partir de sus remembranzas de la época en que se mudó con su familia en calidad de colono, Robles Godoy se crea una película sembrada de sugerencias visuales y sonoras, trabaja los tiempos muertos y se luce en algunas resoluciones fílmicas sorprendentes, que se pueden apreciar especialmente en la parte culminante.

Espejismo (1972): En un pueblo iqueño donde solo quedan algunos vestigios de lo que fue una gran plantación de uvas perteneciente a una familia de terratenientes, su realidad e historia es descubierta poco a poco por un niño abandonado entre esas ruinas. Aquí podemos ver como Robles asienta sus procedimientos preferidos, tales como elipsis temporales, flashbacks, imaginería impactante, ecos de Resnais, Sjoberg, entre otros. Algunas escenas tienen atractivos pero de forma suelta, desperdigada, antes que el todo borroso y lleno de misterio que pretende desde la figura misma del leitmotiv visual de la película: las imágenes del hombre que corre en alguna parte del desierto perdido en el tiempo.

Sonata soledad (1987): Es el reencuentro de Robles con el largo después de varios años, solo se llegó a estrenar en la sala de la Filmoteca de Lima, quince años después de Espejismo. Acá Robles radicaliza mucho más sus procedimientos e intereses expresivos, aunque casi siempre rozando la extravagancia y la nulidad. Compuesta por tres partes, que hacen las veces de pretendidas piezas musicales, “Sonata soledad” muestra a Robles Godoy dando incierta cuenta de los fantasmas de su vida y trayectoria, tanto en la niñez, como en sus relaciones afectivas, o en sus trances con el cine.

Imposible amor (2003): Para ser una película que se pretende testamentaria (donde Robles Godoy suma todos sus puntos de vista y obsesiones de toda la vida), es realmente infame. “Imposible amor” no pasa de ser un tremendamente fallido ejercicio, que narra de forma circular diversos episodios relacionados con sus ideas sobre la religión, el cine, la crítica, los artys, etc. Es imposible evitar hablar de este trabajo como un naufragio total, como el verdadero laberinto sin salida al que ya se había estado aproximando en su cinta previa.

La sentida partida de Robles Godoy es una gran pérdida dentro del ambiente cinematográfico peruano, pero tenemos certeza de que su legado será recordado por su carácter controvertido e imprevisible, ese carácter que de alguna forma u otra generó una escuela que todavía está por descubrirse en todas sus facetas.

¿Por qué estoy haciendo esto?

Estas vacaciones no fueron de mitad de año no fueron lo que yo esperaba. Sucede que normalmente al final de cada ciclo podía relajarme y desconectarme del mundo universitario, pero esta vez fue diferente. Sucede que en esta ocasión por continuar en el trabajo del Consejo de Prensa Peruano no pude descansar como debe ser. Se podría decir que todas mis vacaciones me la pasé trabajando, así que no me sentí tan cómodo que digamos, tomando en cuenta que el periodo de descanso fue muy corto. Encima la hora a la que terminó de trabajar creo que es la peor de todas: 6pm de Surco a Jesús María; si no fuera por Radio Oasis probablemente ya me habría suicidado de tantas bocinas y carros. Mientras estoy atorado en el tráfico siempre pienso “¿Por qué no viviré más cerca?”, por lo que me encantaría mudarme a un sitio más céntrico como San Isidro. A pesar de ello me las arregle para leer, como siempre lo hago, el comercio o mi revista de música favorita Metal Hammer y de regreso del trabajo ver en la televisión al chino Aldo Miyashiro y a Beto Ortiz o a Rosa María Palacios o Jaime Bayly puede ser algo que me entretenga, dicho sea de paso me parece muy simpática esa propaganda de Pintura CPP. No tengo mucho tiempo de ocio, con las justas termine de leer “Desarrollo y Libertad” de Amartya Sen y ahora estoy enfrascado en “El Aleph” de Jorge Luis Borges, dicho sea de paso uno de mis autores favoritos de toda la vida, y sin contar que ni pude terminar de ver “Million Dollar Baby” en el canal de cable FX. Pero cuando repaso por qué diablos sacrifique mi verano me acorde de que me gusta demasiado la carrera de Ciencias de la Comunicación, en especial del periodismo por su alto comprimiso con la sociedad y la solidificación de la democracia. Y bueno también pienso en los proyectos que tengo por delante, como ver la forma de fundar un diario o trabajar como editor en algún medio para contribuir con la difusión de buena información en el país.