Estas vacaciones no fueron de mitad de año no fueron lo que yo esperaba. Sucede que normalmente al final de cada ciclo podía relajarme y desconectarme del mundo universitario, pero esta vez fue diferente. Sucede que en esta ocasión por continuar en el trabajo del Consejo de Prensa Peruano no pude descansar como debe ser. Se podría decir que todas mis vacaciones me la pasé trabajando, así que no me sentí tan cómodo que digamos, tomando en cuenta que el periodo de descanso fue muy corto. Encima la hora a la que terminó de trabajar creo que es la peor de todas: 6pm de Surco a Jesús María; si no fuera por Radio Oasis probablemente ya me habría suicidado de tantas bocinas y carros. Mientras estoy atorado en el tráfico siempre pienso “¿Por qué no viviré más cerca?”, por lo que me encantaría mudarme a un sitio más céntrico como San Isidro. A pesar de ello me las arregle para leer, como siempre lo hago, el comercio o mi revista de música favorita Metal Hammer y de regreso del trabajo ver en la televisión al chino Aldo Miyashiro y a Beto Ortiz o a Rosa María Palacios o Jaime Bayly puede ser algo que me entretenga, dicho sea de paso me parece muy simpática esa propaganda de Pintura CPP. No tengo mucho tiempo de ocio, con las justas termine de leer “Desarrollo y Libertad” de Amartya Sen y ahora estoy enfrascado en “El Aleph” de Jorge Luis Borges, dicho sea de paso uno de mis autores favoritos de toda la vida, y sin contar que ni pude terminar de ver “Million Dollar Baby” en el canal de cable FX. Pero cuando repaso por qué diablos sacrifique mi verano me acorde de que me gusta demasiado la carrera de Ciencias de la Comunicación, en especial del periodismo por su alto comprimiso con la sociedad y la solidificación de la democracia. Y bueno también pienso en los proyectos que tengo por delante, como ver la forma de fundar un diario o trabajar como editor en algún medio para contribuir con la difusión de buena información en el país.
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