martes, 23 de noviembre de 2010

Sigo estando loco

Era 1987 cuando Lima estaba siendo sacudida por la locura, los responsables las autoridades de Salud que no tomaban cartas en el asunto. Una terrible huelga había hecho que cese las labores de médicos y enfermeras del centro de tratamientos más grandes del Perú, el Larco Herrera
En el año 1987, el profesor Eloy Jáuregui, periodista del diario el comercio, se escandalizó por una noticia breve que había escuchado que le comentó un colega: “Los locos se mueren”
El hospital más grande del Perú para tratamientos mentales se llama el “Larco Herrera”. En 1987, hubo una huelga de médicos y enfermeras del hospital del Larco herrera. Nadie tuvo oportunidad de solucionar el problema y el gobierno de Alan García, el primero, se desentendió del asunto.
El profesor Eloy Jáuregui fue donde el ministro de salud, Oscar Quesada y le dijo.
-Quiero hacer un reportaje.
El ministro de salud lo miro y le dijo.
-jajá ahí solo ingresan médicos, no periodista.
El periodista Eloy Jáuregui replicó.
-Pero se están muriendo los locos.
Y el ministro dijo.
-A mí que chú, un loco meno es un chico mejor alimentado.
El periodista Eloy Jáuregui indignado pidió permiso por otras áreas, otros procedimientos para  ingresar al lugar. Nadie le prestó atención.
El periodista Jáuregui sentado frente a su esposa la noche anterior, dijo.
-Con este tema me gano un premio.
Y le dijo a su esposa.
-Prepárame mi peor ropa, la más cochina, la más vieja, la más usada…
Y la esposa le contesta.
-Esa es la que tienes.
Al día siguiente, el periodista Eloy Jáuregui estaba haciendo la cola en el hospital Larco Herrera haciéndose el demente, enfermo mental. Llego temprano y fue preguntado por las fuerzas de emergencia, no habían enfermeras, ni médicos. El hospital lucía un campo de concentración cuidado por guachimanes repletos de perdigones, que no mataban pero te dejaban un ¡ahh! en especial en la zona de abajo.
 Cuando se le pregunto.
-¿Para qué viene usted?
 Al periodista Jáuregui se le ocurrió decirle.
-Quiero matar a mi padre.
El wachiman le preguntó.
-¿Por qué?
El periodista Jáuregui respondió.
-Porque es aprista.
Inmediatamente recibió un ticket.
 -Pague 5 soles le toca pabellón 7, el pabellón de los malditos.
Instalado el periodista Jáuregui en el pabellón 7 tuvo este primer dialogo.
Una persona de edad media le pregunto al joven periodista.
-¿Dónde te duele?
Y el periodista contesto.
-En el estomago y de ahí me sube a la cabeza.
El otro replico.
-Nunca saldrás de aquí.
El periodista insistió.
-¿Por qué?
- Los únicos que salen, dijo el otro, es porque le duele al revés. Primero la cabeza y después el estómago.
48 más tarde el periodista Jáuregui todavía en uso de razón pidió salir del hospital de enfermos mentales. Era muy tarde.
 Cuando hablo con el enfermero le preguntó.
-Ya me quiero ir a mi casa.
El enfermero respondió.
-Ya te he dicho que de aquí no vas a salir.
-Es que yo no estoy loco, dijo Jáuregui. Soy periodista he venido para construir un reportaje una crónica para enseñarles después a mis alumnos de la Universidad de Lima.
El enfermero contesto.
-Todos los que están internados son periodistas.
6 días más tarde fuera de si el ex periodista Jáuregui chupando cañazo fumando pie decidió salirse por la pared. Todos los enfermos drogos le decían sálvanos y lo impulsaron lo votaron para afuera el grito se convirtió en un himno. “¡Sálvanos Eloy que hoy es el hoy! ¡Sálvanos Eloy que hoy es el hoy!”, ese alarido se escucho a 5 cuadras a la redonda en el distrito de Magdalena del mar. “¡Sálvanos Eloy que hoy es el hoy!”
Hasta ahora, cuando el periodista Jáuregui se acerca al hospital sigue escuchando un coro de locos, gritando: “¡Sálvanos Eloy que hoy es el hoy!”
Veinte minutos que el periodista Jáuregui que ya estaba en la calle, se acercó a la avenida el ejército a tomarse un moradito. No tenía un sol, ni diez céntimos, el mismo se preguntaba: “¿Como llego a mi casa?”. Y pasó el moradito.
Lo primero que le dijeron cuando le cobraron el pasaje al periodista Eloy, es la frase con la cual terminó mi historia.
 -Ya pe huevon, paga, paga no te me hagas el loco.

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