martes, 23 de noviembre de 2010

El encuentro decisivo


Y llego el momento, a menos de 2 semanas de las elecciones municipales, Percy Medina, secretario general de la organización Transparencia,  oficializó el debate para el lunes  27 de setiembre a las 7pm entre la candidata por Fuerza Social, Susana Villarán, y la candidata por el PPC-UN, Lourdes Flores en el Centro de Comunicación Popular y Promoción de Desarrollo en Villa el Salvador.

 Recordemos que el último debate fue hace 11 días, en el que todavía participaban todos los candidatos, pero esta vez se tomará en cuenta las proyecciones de las encuestas de Apoyo y la Universidad Católica para determinar que sean solo las dos candidatas que encabezan las encuestas las que debatan el próximo lunes. Para no causar suspicacias por no invitar a los demás candidatos, Percy Medina aclaro que: “No se trata de discriminar a los demás candidatos, sino que se dé la oportunidad para que ellas puedan debatir solas” Con el apoyo técnico de Transparencia para el debate, se pretende que ambas candidatas puedan exponer su plan de gobierno a cabalidad con la mayor difusión posible.  Si todo está servido en la mesa esta contienda promete “sangre, sudor y lágrimas”.

Un duelo tan interesante que dejará varios precedentes en su haber: el primero que este duelo por el ansiado sillón municipal tenga que ser disputado entre dos mujeres, una efervescencia de progesteronas. El segundo la mayor remontada de la historia en unas elecciones democráticas en el Perú, Susana en menos de un mes pasó de tener 8% a 43%, mientras que Lourdes se come las uñas por no seguir perdiendo seguidores.

Mi testimonio decía así

Tenía apenas 17 años cuando salí  del colegio en el año 2004, cuando tuve que emprender una aventura no tan gloriosa en mi vida. Había ingresado a la Universidad del Pacífico por primera opción a la carrera de administración, más por presión familiar que por motivación propia. Ya me había mudado de la casa de mis padres a un departamento ubicado en las frías calles de Jesús María.

Fueron dos años de estudios desastrosos entre rojos y resacas acompañados de un sentimiento de incomodidad constante. Y claro como no iba a suceder si cada mañana que me levantaba para ir a clases, en los peores horarios y con huecos prolongados e incoherentes, rondaba por mi cabeza: “¿Qué carajo estoy haciendo hago en esta prisión? Si esto no es lo que me gusta” Así pasé casi 4 ciclos en la universidad, el último lo abandone porque ya no podía más, hasta que conocí a una persona que cambiaría mi vida por completo y me ayudo tomar fuerzas para superar este dilema existencial.

Su nombre era Yasmin León la había conocido poco después de empezar este tormentoso pasaje en mi vida. Fuimos amigos, mejores amigos, enamorados, novios, ex, y ahora de nuevo mejores amigos. Es sorprendente, y yo soy el más asombrado, después de 5 años haber pasado por lo que pasamos fue una experiencia inolvidable. Pero bueno fue esta chica la que me ayudo a seguir mi vocación periodística y me dio valor de enfrentar a mis papás, lo que causó el inmediato repudio de ellos hacía ella, para decirles que me quería cambiar de universidad y de carrera. Mi infortuna propuesta causo un revuelo en la casa de mis papás, en especial por lo miles de soles botados al agua, pero al final terminaron accediendo a regaña dientes.

Fue entonces, y con la invalorable ayuda de Yasmin, que busque una universidad y decidí que sería la de Lima, en la carrera que me apasiona que es el periodismo. Sin duda, revisando aquellos momentos recuerdo mi cara de felicidad cuando ya veía la currícula de mi futura universidad, y que por fin no tendría que estar en la ratonera que es la Universidad del Pacifico. En esos momentos sentía que ya mi vida tendría otro rumbo y que podría reivindicarme por mi falta anterior, un peso que el día de hoy no es más pesado que el de una pluma.

Ya era el año 2007, había postulado e ingresado a la Universidad de Lima, a mi parecer la mejor en periodismo y la más completa en Ciencias de la Comunicación, claro siempre y cuando uno sea aplicado. Desde que pisé la universidad sentí otra vibra, como un “yo” interior que me decía “Tú puedes”. Sentí un cambio de actitud en mi que no había sentido antes: las ganas de estudiar y sacarme la mugre no eran dolorosas, sino que más bien todo lo hacía con gusto y siempre con ansías de saber más.

Ciclo tras Ciclo, hasta el 9no que me encuentro ahora, he tenido grandes profesores de los que aprendido mucho y de los que valoro lo enseñado, así como hay otros que en el olvido deben quedarse. Entre los buenos, por ejemplo, jamás me olvidaré del profesor Medicini y las largas conversaciones económicas que nada tienen que ver con comunicaciones, pero que en mí significaba un éxtasis profundo; o el profesor Rivadeneyra que fue el primero en abrirme los ojos y enseñarme que no todo en la vida es bonito y que hay otras personas que sufren mientras nosotros estamos felices; o Chacho, con su voz inigualable, y nuestros incansables comentarios cinéfilos. Sin embargo, siempre hay varios que malogran la película, pero solo mencionaré a uno al cual le guardo todo el rencor del mundo, y eso que no me jalo, su aborrecible apellido Aguilar y sus perfeccionismo en narrativa, sin ni siquiera haber dirigido ninguna producción en su vida.

Después de 7 magníficos ciclo en la universidad, con notas altísimas y buen puesto en el orden de mérito, no me fue nada difícil encontrar prácticas: estas fueron en El Comercio, el diario (ahora, grupo) de la longeva familia Miro Quesada. ¡Qué provechosa fue aquella experiencia! Aprendí de la A a la Z del mundo periodístico y todo lo que acontece en la redacción de un diario. Aún sigo agradecido, aunque con las justas el pago solo me alcanzaba para mi taxi, porque como bien dicen diversos autores el verdadero periodismo se aprende con experiencia y no con libros y teorías.

Hoy en día, a puerta de egresar de la universidad, me siento muy bien conmigo mismo y con la decisión que tome hace unos años, claro con la ayuda de la incondicional Yasmin. Ahora solo me queda esperar que me depara el futuro, por mientras solo se que mi destino está en el exterior, ya que estudiaré dos años en el Postgrado de la Universidad de California de Columbia. Ojo, eso no quiere decir que no vaya a regresar porque al año que termine esta aventura americana regreso al Perú para ejercer la labor que más me apasiona en este mundo: el periodismo de investigación.

Sigo estando loco

Era 1987 cuando Lima estaba siendo sacudida por la locura, los responsables las autoridades de Salud que no tomaban cartas en el asunto. Una terrible huelga había hecho que cese las labores de médicos y enfermeras del centro de tratamientos más grandes del Perú, el Larco Herrera
En el año 1987, el profesor Eloy Jáuregui, periodista del diario el comercio, se escandalizó por una noticia breve que había escuchado que le comentó un colega: “Los locos se mueren”
El hospital más grande del Perú para tratamientos mentales se llama el “Larco Herrera”. En 1987, hubo una huelga de médicos y enfermeras del hospital del Larco herrera. Nadie tuvo oportunidad de solucionar el problema y el gobierno de Alan García, el primero, se desentendió del asunto.
El profesor Eloy Jáuregui fue donde el ministro de salud, Oscar Quesada y le dijo.
-Quiero hacer un reportaje.
El ministro de salud lo miro y le dijo.
-jajá ahí solo ingresan médicos, no periodista.
El periodista Eloy Jáuregui replicó.
-Pero se están muriendo los locos.
Y el ministro dijo.
-A mí que chú, un loco meno es un chico mejor alimentado.
El periodista Eloy Jáuregui indignado pidió permiso por otras áreas, otros procedimientos para  ingresar al lugar. Nadie le prestó atención.
El periodista Jáuregui sentado frente a su esposa la noche anterior, dijo.
-Con este tema me gano un premio.
Y le dijo a su esposa.
-Prepárame mi peor ropa, la más cochina, la más vieja, la más usada…
Y la esposa le contesta.
-Esa es la que tienes.
Al día siguiente, el periodista Eloy Jáuregui estaba haciendo la cola en el hospital Larco Herrera haciéndose el demente, enfermo mental. Llego temprano y fue preguntado por las fuerzas de emergencia, no habían enfermeras, ni médicos. El hospital lucía un campo de concentración cuidado por guachimanes repletos de perdigones, que no mataban pero te dejaban un ¡ahh! en especial en la zona de abajo.
 Cuando se le pregunto.
-¿Para qué viene usted?
 Al periodista Jáuregui se le ocurrió decirle.
-Quiero matar a mi padre.
El wachiman le preguntó.
-¿Por qué?
El periodista Jáuregui respondió.
-Porque es aprista.
Inmediatamente recibió un ticket.
 -Pague 5 soles le toca pabellón 7, el pabellón de los malditos.
Instalado el periodista Jáuregui en el pabellón 7 tuvo este primer dialogo.
Una persona de edad media le pregunto al joven periodista.
-¿Dónde te duele?
Y el periodista contesto.
-En el estomago y de ahí me sube a la cabeza.
El otro replico.
-Nunca saldrás de aquí.
El periodista insistió.
-¿Por qué?
- Los únicos que salen, dijo el otro, es porque le duele al revés. Primero la cabeza y después el estómago.
48 más tarde el periodista Jáuregui todavía en uso de razón pidió salir del hospital de enfermos mentales. Era muy tarde.
 Cuando hablo con el enfermero le preguntó.
-Ya me quiero ir a mi casa.
El enfermero respondió.
-Ya te he dicho que de aquí no vas a salir.
-Es que yo no estoy loco, dijo Jáuregui. Soy periodista he venido para construir un reportaje una crónica para enseñarles después a mis alumnos de la Universidad de Lima.
El enfermero contesto.
-Todos los que están internados son periodistas.
6 días más tarde fuera de si el ex periodista Jáuregui chupando cañazo fumando pie decidió salirse por la pared. Todos los enfermos drogos le decían sálvanos y lo impulsaron lo votaron para afuera el grito se convirtió en un himno. “¡Sálvanos Eloy que hoy es el hoy! ¡Sálvanos Eloy que hoy es el hoy!”, ese alarido se escucho a 5 cuadras a la redonda en el distrito de Magdalena del mar. “¡Sálvanos Eloy que hoy es el hoy!”
Hasta ahora, cuando el periodista Jáuregui se acerca al hospital sigue escuchando un coro de locos, gritando: “¡Sálvanos Eloy que hoy es el hoy!”
Veinte minutos que el periodista Jáuregui que ya estaba en la calle, se acercó a la avenida el ejército a tomarse un moradito. No tenía un sol, ni diez céntimos, el mismo se preguntaba: “¿Como llego a mi casa?”. Y pasó el moradito.
Lo primero que le dijeron cuando le cobraron el pasaje al periodista Eloy, es la frase con la cual terminó mi historia.
 -Ya pe huevon, paga, paga no te me hagas el loco.

!Qué rico, carne de gato!

Cuando el pequeño Eloy Jáuregui se dirigía al almacén de don Abraham Falcón, de lejos el mejor y más conocido fabricante de guitarras del Perú, ubicado en el distrito de la Victoria, sabía que no solo encontraría buena música del vals limeño encabezado por Arturo “Zambo” Cavero y Carlos “Chino” Dominguez, sino que probaría uno de los platos que sería su perdición desde que era apena un niño: el Seco de gato. Para muchos es un sacrilegio casi satánico el pensar que podrían llevarse a la boca el pecho de un gato bien cocido, pero resulta que para muchos otros la carne felina es un manjar. Y quienes piensan esto con mayor ahínco son los residentes del distrito de San Luis de Cañete que celebran este domingo 19 de setiembre el “Curruñao”, conmemoran a la virgen negra de Santa Efigenia; y que mejor ocasión para degustar la carne minina en sus diferentes variedades como “Estofado de gato”, “Gato al maní” y el popular “Gato broster”.


Ya siendo un periodista maduro, Eloy Jáuregui reconoció públicamente que es un admirador de la carne de gato y que su experiencia no ha sido para nada mala. “¿A qué sabe el gato? A pollo viejo con un toque de chivo adolescente.” Pero para Eloy Jáuregui comer gato no es solo un gusto, es una afición. “Mistura no es lo mismo si no incluye al “Fricasé de gato” como uno de los platos estrella del festival gastronómico.”


Sin embargo, los chef que se recursean con la delicia carne de gato ven un pequeño inconveniente que son peor que piojos de loco: ALCO. La agrupación Animales Libres de Crueldad y Opresión se encarga de proteger a los animales y de evitar que los animales sean maltratados, amparados ellos en la Ley de Protección de los animales N 27265. Pero desgraciadamente para ellos, el buen paladar de los aficionados a la carne de gato, como Eloy Jáuregui, cualquier traba no llega con ningún salto a su techo felino.

lunes, 23 de agosto de 2010

Boda sangrienta

Esta es la boda más inusual que se haya podido ver en nuestro país: la boda de los dos personajes más odiados en nuestra historia. Pero quien mejor que el Ministro de Justicia, Víctor García Toma, para reconsiderar su decisión de hace un año. “¿Por qué hacerle esto a estos pobre viejitos?", habrá pensado el ministro para dar la autorización. Con una sonrisa de oreja a oreja por la noticia, Elena de inmediato se maquilló y peino para irse de Santa Mónica a la Base Naval del Callao. Mientras tanto Abimael Guzmán buscó su mejor traje para la ocasión, mientras su compañero de celda, Vladimiro Montesinos, le deseaba mucha suerte a la futura pareja.


Todos llegaron al recinto muy emocionados, entre familiares cercanos y algunas autoridades, todo era un ambiente de algarabía para la boda de los dos condenados a cadena perpetua por terrorismo. Se vieron y de repente todo el amor se sentía en el ambiente solo para que la feliz pareja se diera el sí tan esperado por tanto tiempo. Eran las 9 de la mañana y tan solo duro 15 minutos, pero mientras las campanas sonaban todo era felicidad para la pareja Guzmán – Iparraguirre, así lo comento el Jefe del INPE a los medios curiosos que rondaban por ahí.

La decisión final de Lori Berenson

¿Dónde está Lori Berenson? Sólo ella lo sabía durante la tarde cuando se encontraba haciendo unos trámites consulares en la embajada de los Estados Unidos y eso de pueda dar fe James Fennell, vocero de prensa de la embajada, que de inmediato desmintió que la aún acusado por terrorismo se haya querido asilar en dicho recinto. Mientras ella se encontraba de lo más feliz conversando con sus paisanos, no sabía en que su domicilio estaba siendo buscada por los efectivos del Poder Judicial hasta que recibió la llamada de su abogado y esposo, Aníbal Apari, a eso del medio día que al parecer le dijo: “Lori te están buscando para que regreses al Penal, mejor huye”. Ella aturdida y sin poder salir de su asombro por las circunstancias no sabía qué hacer a pesar de que sabía que decisión que había tomado el Poder Judicial ya era inminente, se mordía las uñas casi hasta los huesos y se tomaba el pelo constantemente, pero después de sentarse un rato lo reflexiono mejor y habrá pensado “ni hablar yo no regreso al Penal por un error de los assholes del Poder Judicial”.


Bueno también que Lori creía que había salido con las suyas luego que Jéssica León Yarango, jueza del Primer Juzgado Supraprovincial, le otorgara la libertad condicional (metiendo la pata estrepitosamente), a pesar de que no había cumplido las tres cuartas partes de su condena, que en su caso sería de 15 años, ya que ella fue condenada a 20 años de prisión por la colaboración en atentados terroristas en la década de los 80. Mientras Lori estaba muy feliz y vivia sonriendo con su hijita por unos meses, Luis Marill del Águila, Viceministro de Justicia, decidió arreglar la metida de pata de la ya separada y ex jueza Jéssica León y dejó nula la libertad condicional que se le había otorgado. La velocidad con la que actuaron las autoridades peruanas dejo impresionado a todos hasta la misma familia de Lori Berenson que a la hora que se aprobó el fallo judicial ya se encontraba en su domicilio de Miraflores, es más su esposo que había estado en ropa interior y tuvo que cambiarse inmediato al ver la cara de pocos amigos de los policías.

De vuelta a la embajada de Estados Unidos, la incertidumbre albergaba todos los pensamientos de Lori mientras la policía nacional llegaba a donde se encontraba. “¿Escapar o entregarme? Ese es el dilema” resumiendo todo su drama a una dicotomía casi shakespierana. Pero toda su duda se resolvió cuando vio la foto de su pequeña hija y se puso a pensar sobre su futuro, en ese momento decidió entregarse sin ofrecer mayor resistencia y por fin cumplir con la sentencia que aún no había cumplido. De algún modo quería limpiar su imagen para el futuro, para que no la recuerden como una terrorista revoltosa que se negó a colaborar y que más bien opto por hacer lo correcto y para que su hija no se avergüence de ella. Es por esto que a casi a las 4 de las tarde, Lori no ofreció mayor problema para ser intervenida por lo policías e incluso los espero con una sonrisa y les dijo, “Por favor, déjenme ver a mi hija e iré tranquila”

La vida un innovador del cine: Armando Robles Godoy

El trabajo propiamente cinematográfico del veterano Armando Robles Godoy está integrado en sí, por seis largometrajes y más de una veintena de cortos, los cuales, en su mayoría, fueron realizados durante el régimen militar de Velasco, quien promulgó la famosa “Ley de Cine”. Su primer trabajo a mediados de los años ’60 “Ganarás el pan” mostró un tipo de cine vanguardista jamás antes visto dentro de nuestra cinematografía peruana que marcaría la orientación que le daría a sus películas.


Hasta ese momento, el interés por hacer del cine una forma de expresión personal, con una vocación autoral dada por sentado hasta en el más mínimo detalle, había sido dejada de lado por los empeños de crear industria, tomando como modelos los casos de México o Argentina.

A continuación, daremos un breve repaso por sus largometrajes, exceptuando su ópera prima, la cual es difícil de encontrar en la actualidad.

En la selva no hay estrellas (1967): Dentro de esta historia que trata sobre el recorrido, tanto mental como físico, que realiza un hombre (interpretado por el argentino Ignacio Quiroz) por encontrar su anhelado botín, el cual se encuentra perdido por los rincones de la selva peruana; ya se deja ver el interés de Robles por dar cuenta de su particular percepción de la realidad de su país y devenida en una sucesión de imágenes que evocan el orden perdido del mundo, que se restablece en la moraleja final.

La muralla verde (1970): Esta es una de las películas más interesantes que se han hecho en Perú. A partir de sus remembranzas de la época en que se mudó con su familia en calidad de colono, Robles Godoy se crea una película sembrada de sugerencias visuales y sonoras, trabaja los tiempos muertos y se luce en algunas resoluciones fílmicas sorprendentes, que se pueden apreciar especialmente en la parte culminante.

Espejismo (1972): En un pueblo iqueño donde solo quedan algunos vestigios de lo que fue una gran plantación de uvas perteneciente a una familia de terratenientes, su realidad e historia es descubierta poco a poco por un niño abandonado entre esas ruinas. Aquí podemos ver como Robles asienta sus procedimientos preferidos, tales como elipsis temporales, flashbacks, imaginería impactante, ecos de Resnais, Sjoberg, entre otros. Algunas escenas tienen atractivos pero de forma suelta, desperdigada, antes que el todo borroso y lleno de misterio que pretende desde la figura misma del leitmotiv visual de la película: las imágenes del hombre que corre en alguna parte del desierto perdido en el tiempo.

Sonata soledad (1987): Es el reencuentro de Robles con el largo después de varios años, solo se llegó a estrenar en la sala de la Filmoteca de Lima, quince años después de Espejismo. Acá Robles radicaliza mucho más sus procedimientos e intereses expresivos, aunque casi siempre rozando la extravagancia y la nulidad. Compuesta por tres partes, que hacen las veces de pretendidas piezas musicales, “Sonata soledad” muestra a Robles Godoy dando incierta cuenta de los fantasmas de su vida y trayectoria, tanto en la niñez, como en sus relaciones afectivas, o en sus trances con el cine.

Imposible amor (2003): Para ser una película que se pretende testamentaria (donde Robles Godoy suma todos sus puntos de vista y obsesiones de toda la vida), es realmente infame. “Imposible amor” no pasa de ser un tremendamente fallido ejercicio, que narra de forma circular diversos episodios relacionados con sus ideas sobre la religión, el cine, la crítica, los artys, etc. Es imposible evitar hablar de este trabajo como un naufragio total, como el verdadero laberinto sin salida al que ya se había estado aproximando en su cinta previa.

La sentida partida de Robles Godoy es una gran pérdida dentro del ambiente cinematográfico peruano, pero tenemos certeza de que su legado será recordado por su carácter controvertido e imprevisible, ese carácter que de alguna forma u otra generó una escuela que todavía está por descubrirse en todas sus facetas.